Apuntes Vacacionales

Por Elisa Horta

Nadie podría dudar que México es un país precioso. Tenemos playas hermosas, ciudades bellísimas y gente increíblemente amable y amigable. Nuestra tierra no es nada como la quieren pintar, mucho menos como la presentan otros países que buscan afectarnos. Lo que muchos mandatarios no comprenden, así como sus gabinetes y sus mismos ciudadanos, es que nuestra nación es de aquellas que no son fáciles de ignorar, ni de olvidar.

Por esto mismo es uno de los que más turistas extranjeros recibe al año. Tan solo en el 2016 hubo un flujo de 5.6 millones de visitantes extranjeros, de los que más de la mitad han provenido de los Estados Unidos Americanos. Y de el total ya mencionado, se obtuvieron 3 mil 297 millones de dólares en tan solo dos meses (Excélsior). Y estamos hablando de números de hace un par de años.

Y nosotros lo sabemos, de cualquier parte del país que seamos hemos visto a extranjeros que se encuentran pululando en las calles de nuestras ciudades por razones no laborales (y vaya que este es otro gran tema de discusión). Mientras que las playas y ciudades de gran riqueza histórica o la capital son los lugares más visitados sabemos que en sí México es un país que siempre tiene los brazos abiertos para cualquiera que busque venir.

Personalmente pienso que es algo muy importante para la economía tanto como para el crecimiento y desarrollo nacional, pues el que las personas vengan a conocer a nuestras tierras y a la gente que la habita sin importar lo que la prensa internacional pueda decir de nosotros es vital para que la nación siga evolucionando.

Sin embargo no es tan sencillo. Y lo sabemos.

Es cierto que muchas veces otras naciones alientan a sus ciudadanos a quedarse dentro de sus límites fronterizos, a pasar tiempo e invertir dinero entre sus compatriotas y los negocios locales en lugar de aventurarse a otros lugares y recurrir a un cambio de moneda. Los líderes y sus respectivas administraciones buscan demonizarnos, con problemas de violencia e inseguridad, hiriendo la imagen de los Mexicanos con comentarios falsos y agresivos. En cierto modo, teniendo todo esto en cuenta,  es increíble que el turismo Mexicano no se haya visto realmente afectado.

Tan solo este último periodo vacacional he visto a una pareja de ciudadanos americanos llegando a su habitación del hotel, cerca de la mía, tarde en la noche mientras platicaban en ellos diciéndose: “Es una suerte que hayamos llegado bien a estas horas…” Y vaya que me costó trabajo quedarme callada.

Es una especie de hábito el que he desarrollado a escuchar opiniones no acertadas en relación al país que están visitando. Es uno que ha estallado frustraciones en mi y en muchos otros adolescentes que hemos visto en redes sociales fotos de personas apoyando a tal o cual candidato y/o ideología para venir meses después a pasar sus descansos en nuestras playas o ciudades. Es escuchar como muchas personas están de acuerdo con todas esas ideas preconcebidas, y erróneas, para luego querer comprarse pulseras tejidas y blusas bordadas en los mercados.

Honestamente  no debería ser tan importante, pues de todos modos siguen visitándonos y consumiendo productos nacionales a donde quiera que vayan. También, supongo, regresan a sus hogares y cuentan sus experiencias que resultan ser satisfactorias y completamente diferentes a lo que esperaban. El ir y hablar con sus familiares y amigos sobre estos viajes en los que “cambian de perspectiva” ya son una forma de publicidad que siempre será bien apreciada… pero ¿por qué persiste la idea de que nos están “haciendo un favor” al venir?

Es casi un comportamiento persistente, casi repetitivo que me he dado cuenta cada vez que tengo la fortuna de salir del estado. Y la verdad es algo que se ve hasta en mi propia ciudad. Muchas veces he conocido personas que no pueden disfrutar de la belleza del mar o de una cena en el centro histórico por prejuicios que los siguen a donde quiera que van.

Al final de cuentas, lo que quiero decir, es que está en nosotros hablar sobre todas las cosas buenas de nuestro país. Es cierto que no somos perfectos y tenemos nuestros problemas, pero no se trata de dejar que nublen nuestra perspectiva y los paisajes que el país tiene por montones. Tiene más que ver con dejarlos de lado y compararlos con todo lo bueno, con los amaneceres y la realidad de las calles y las playas de México. Nosotros somos quienes hacemos una diferencia con publicar una que otra foto en nuestras redes sociales, subiendo nuestras propias recomendaciones hasta a las más sencillas páginas de viajes hablando sobre nuestras propias experiencias. Siendo un ejemplo de las personas más destacables y positivas de nuestra sociedad.

Somos muchos los que podemos lograr que dejen sus dudas y miedos, junto con prejuicios y estereotipos, en sus hogares y que no se los traigan en sus maletas. Somos muchos los que tenemos el poder al final, pues después de todo México es lo suficientemente poderoso, y hermoso, como para seguir atrayendo a miles de personas que cuando se vayan sabrán que simplemente tendrán que volver.


Imagen: https://www.cityexpress.com/blog/puerto-vallarta-que-hacer-primera-vez

 

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