Ante la agresión, unión

Por Ángel Arce

 

Y Donald Trump nos cumplió, con tan sólo unos días como inquilino de la Casa Blanca, la retórica xenofóbica, racista y anti-mexicana que utilizó durante toda su campaña presidencial, fue traducida en diversas acciones ejecutivas que hoy se han convertido en el centro de la condena internacional por su carácter discriminatorio, persecutorio e ignorante de los Derechos Humanos y las Libertades Civiles. Los mexicanos hemos escuchado el odio y el rechazo (ahora hechos denigrantes) que como presidente de los Estados Unidos, Trump ha colocado en el centro de su diplomacia, de su política económica y migratoria, la insistencia de la construcción de un muro (ya existen miles kilómetros de vayas, mallas, cercas y bardas a lo largo de la frontera de EUA con México) que según la lógica del mandatario, nuestro país debe pagar por el “daño” que nuestros migrantes y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) le generan a la Unión Americana en pérdidas económicas, comerciales y de empleos, se ha transformado en el estandarte de una presidencia proteccionista, nacionalista y fascista que no sólo pone en riesgo la estabilidad de la relación cultural, política y económica entre México y el vecino del norte, sino también la dinámica mundial entre las principales potencias que están haciendo un extrañamiento claro hacia el presidente que en tan sólo 8 días perdió 50% del apoyo de sus gobernados.

A lo largo de la historia, la relación México-EUA, ha estado marcada por acontecimientos de tensión, guerra e incluso avasallamiento norteamericano (la muestra más dramática la encontramos en la pérdida de más de la mitad del territorio mexicano durante la guerra de 1848) que en este 2017 se ha recrudecido nuevamente después de décadas de relativa buena vecindad y cooperación mutua en temas estratégicos como los de seguridad, comercio y cultura. En este momento en donde se escribirá un nuevo capítulo en la historia de esta relación, existe una gran oportunidad para que a partir de las actuales agresiones de Donald Trump, los mexicanos, se conviertan a través de su participación en los diferentes sectores productivos, económicos, políticos y sociales del país, en el elemento de cohesión nacional que potencie e impulse la productividad y fortalecimiento de nuestra economía interna, pero también; un cambio en todos los ámbitos que nos ayude a pavimentar el camino hacia una etapa de saneamiento nacional que incentive el desarrollo integral de nuestra sociedad en su conjunto, y con ello, el desarrollo de nuestro país. La dignidad y exigencia enérgica que el Gobierno de la República debe exponer ante las agresiones de la nueva administración norteamericana, es elemental para que en el marco legal, México promueva a su vez, acciones que protejan los derechos humanos de los mexicanos en Estados Unidos, además de promover la defensa de los productos mexicanos que se exportan internacionalmente hacia ese país, pero también, se ha abierto la gran oportunidad para que México, extienda sus lazos de amistad y comercio, con naciones asiáticas, europeas y latinoamericanas principalmente que cimente las bases de la construcción de un bloque comercial, cultural y geopolítico que juegue en conjunto en contra de las amenazas de la irracionalidad racista de Trump mientras dure su presidencia.

Las fuerzas progresistas y democráticas pueden ser decisivas en esta etapa en donde la defensa del progresismo ante el fortalecimiento de la derecha extrema que representan gobiernos como el de Trump, es una necesidad, pues la violación y debilitamiento de los derechos humanos y el ataque en contra de la igualdad, la equidad y la justicia, laceran los fundamentos del desarrollo de una sociedad humana, libre y democrática necesarias en la realidad global que hoy vivimos la mayoría de las personas alrededor del globo. Es momento que la lucha por la dignidad de México, sea su fortaleza y catalizador para iniciar el proceso de renovación de nuestra vida pública, social, económica y política, enarbolar el combate al racismo, la discriminación y el odio en contra de las minorías que representa Donald Trump como causa, colocará a nuestro país como uno de los líderes mundiales y de Latinoamérica que “alzan” la voz por los constructores de naciones en que se han convertido los migrantes, en nuestra historia como nación, nuestras grandes luchas siempre se han dado por la libertad, la justicia y la dignidad, no es momento de cambiar.

Nota: La grandeza de las manos de los trabajadores y migrantes mexicanos en números:

  • Mexicanos generan 8% del PIB de EUA
  • Migrantes generan 10% del PIB de los estados de Nevada y Arizona
  • Poder de compra de mexicanos en EUA creció 206%
  • Indocumentados generan 12 mmdd de producción

*Fuentes: Universidad Nacional Autónoma de México, The New York Times, Bloomberg, Reuters.


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