Amor líquido en tiempos millennials

Por María Fosado

El amor siempre ha existido. El amor nunca deja de ser. Cuando crees que el amor termina, es porque ya no está en ese sitio. Se ha mudado, pero el amor nunca se acaba. Lo que creíste que seguirías encontrando en la misma persona y en esa mirada, comienza a buscarlo en otro lugar. Porque ya nada será igual.

Esto lo dedico aquellos que la han pasado mal. Que siguen esperando ese mensaje, que no superan algo o a alguien y que por dentro tienen ganas de avanzar. Pero comencemos por aquello de lo que todos hablamos y también es lo que muchas veces callamos. Comencemos por el amor.

¿Qué es el amor?

Creo que cuando te gusta alguien, los defectos salen sobrando. Es como cuando encuentras en la calle a una pareja en la que alguno de los dos es guapo y el otro no lo es tanto. Obviamente depende de la perspectiva que tengamos de las personas. Dicen por ahí que “todos somos bonitos a nuestra manera” y cada quien acepta la idea que quiere. Pues la respuesta es simple; cuando uno se enamora, se olvida de los defectos del otro y se deja llevar por los sentimientos.

Un buen consejo que todos deberíamos tomar en cuenta es lo que Walter Risso ha dicho: “Hay que ver al ser amado como es, sin anestesia. Aceptando que no es perfecto y sin idealizarlo.” El amor no tiene una definición concreta, el amor tiene tantos matices que es difícil definirlo con una sola palabra.

Dicen que cada quien habla como le va en la feria, así que, para todos existe una definición especial del amor. Creo que no se puede definir el amor como tal, el amor tienen tantas definiciones como personas hay en el mundo.

Todo principio se basa en el amor. El aceptar al otro por sus preferencias sexuales es aceptar que el amor no se basa en condiciones para existir. El amor es UNIVERSAL, esto quiere decir que lo importante es amar a alguien. Simplemente disfrutas el estar con esa persona que quieres, que amas; sin importar si es alguien de tu mismo sexo.

El amor tiene un poco de locura. Cuando quieres a una persona y sabes que es la indicada para ti, no hay más. Los celos no tienen sentido. Todo es mental.  Si te sientes seguro de ti mismo, en realidad no te importa tanto lo demás.

Hablemos del amor en tiempos actuales

Todos sabemos al día de hoy es fácil encontrar lo que imaginemos por medio de internet. Comprar desde ropa hasta alquilar a alguien que te haga compañía en las fiestas para dejar la soltería por unas horas. Aplicaciones como Tinder o esas LGBTTTI te juran que encontrarás el amor de tu vida. O por lo menos, el ahora de tu ahora.

Pero la verdad es que si hacemos una encuesta en estos tiempos preguntando al sector consumidor que el mercado intenta seguirle el paso cada día (millennials), su opinión respecto a las relaciones amorosas, seguro responden que no les interesa; que es mejor pasar un buen rato a comprometerse.

¿Por qué está sucediendo esto? Si se supone que la era de las cavernas donde el hombre solo tenía instintos sexuales sin importar con cuantas mujeres pudiera satisfacerlos y la etapa de la procreación para mantener a la mujer en las labores domésticas, ya lo hemos “superado”. A este cuestionamiento, el sociólogo Zigmunt Bauman habla acerca de las relaciones efímeras o lo que él llama “amor líquido” y no tiene nada que ver con eso que a veces sentimos que nos derretimos por alguien.

El amor líquido es lo que estamos viviendo en nuestra época. Ya no nos comprometemos, todo es tan efímero que solo preferimos disfrutar el presente, porque “solo se vive una vez”. Valoramos más lo fugaz de aquello que nos satisface momentáneamente.

Esto alude a la necesidad de no establecer emociones profundas con las personas con que nos cruzamos en la vida con el fin de permanecer desvinculados emocionalmente de ellas y poder encajar en todos los escenarios que están en constante cambio.

La idea de amor líquido de Bauman describe la realidad de las relaciones de nuestra actualidad, cuya interacción consiste en la constante búsqueda de la satisfacer nuestros deseos de manera inmediata, así como de vivir experiencias siempre y cuando sean de “usar y tirar”.

Vivimos en una sociedad donde confundimos el “me gusta” con el “estoy enamorado” y donde utilizamos el “te amo” cuando apenas  empezamos a sentir el “te quiero”. Ya nada lo sentimos ni lo tomamos en serio. Porque ahora los hombres están acostumbrados a dar amor para recibir sexo y las mujeres a dar sexo para recibir amor.

“En fuerza de fingir tantos amores, acabamos por no sentir ninguno”—Marcelino Dávalos.

Creo que la causa de este amor líquido, de las relaciones efímeras y de pensar que todo tiene una fecha de caducidad, se debe a la inseguridad y miedo en nuestra persona. Ya no creemos que las cosas puedan durar más de lo que dura la publicidad en YouTube. Todo lo queremos en cuestión de segundos y que sea disfrutable en su momento.

Pero, lo que es real siempre seguirá existiendo, no dejará de ser, no te abandonará porque es algo que te pertenece cuando lo has encontrado. La inseguridad y el miedo hacen que uno decida dejar de creer en aquello que sigue existiendo pero que en esta era digital, parece que va desapareciendo.

Enamórate, no importa cuántas veces lo hagas. Dicen que es mejor no pedir consejos de amor, que se aprende mejor equivocándose. Que valiente es quien lanza un “te quiero” sin saber si recibirá uno de vuelta. Que al final importa poco si las cosas no salen como queremos, porque más vale tener cicatriz por valiente, que piel intacta por cobarde. Pero lo importante es haber vivido la experiencia, que si no es como lo esperabas, borra todo y empieza de nuevo.

Ustedes sabrán a qué me refiero.


Imagen: https://www.flickr.com/photos/thinglin/

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