Adorno y la industria musical

Por Ana Garduño

La industria ha convertido a la música en una de las formas de entretenimiento más rentables del mundo. Sólo en Estados Unidos, la industria musical ganó 17.2 billones de dólares en 2016, y día a día, este negocio crece más y más, lanzando nuevos artistas al mercado, teniendo influencia en diferentes grupos urbanos, edades y gustos, y siendo una competencia importante incluso para Hollywood, lo cual ha causado también que sea cuestionada y criticada por muchos, cuestionando la influencia que las estrellas de Pop o las estrellas de Rock tienen en la población, y preguntandose si esto es realmente arte, o incluso si no es una forma más de control social.

Muchos de los que disfrutamos artistas de cualquier género, sea Pop, Rock, Blues, Punk, etc, nos hemos dado cuenta de que muchas veces nuestras canciones favoritas suenan extrañamente parecidas a otras, al punto de que nos preguntamos si es que las industrias y los artistas reciclan el material para hacer canciones. Es interesante el buscar en youtube canciones que parecen iguales y compararlas, encontrando muchas similitudes entre sí, lo cual nos lleva al problema principal que tiene la música popular: que ya no se le trata como un arte sino como un negocio, de modo que disqueras, productoras y buscadores de talentos no están interesados en crear material artístico original, sino que mediante la estética, la personalidad de los cantantes, y los análisis de lo que es popular o no entre los diferentes targets buscan simplemente generar la mayor cantidad de dinero posible, dejando la música en segundo plano.

Theodor Adorno es un autor que no nos enseñan en nuestros cursos de filosofía y sociología básicos, pero que es fundamental si se quiere hacer no sólo crítica musical, sino también crítica a toda la cultura mediática actual, o Industria Cultural, como el la califica, lo cual abarca desde la televisión hasta el cine, hasta los libros, y si, Adorno hubiera vivido en la actualidad, probablemente al internet.

En Dialéctica de la Ilustración, Adorno y Horkheimer hacen referencia a cómo el proceso de la ilustración (que no debe en sí confundirse con el movimiento surgido en Francia en el siglo XVIII, sino que hace referencia a la productividad de ciertos fenómenos culturales para mantener el control y las ideologías masivas similares) ha causado que las artes se masifiquen con el objetivo de entretener a la sociedad y de este modo hacerlos pasivos y productivos ante el trabajo y el proceso tecnológico, sin realmente brindar un contenido intelectual profundo o que incite a la reflexión, o como lo dice el mismo Adorno apoyándose en Kant, sin que se permita el acceso al libre juego de la imaginación o a la libertad estética.

Hablando concretamente de música, habiendo vivido en tiempos de pos-guerra, muchos se refieren a Adorno como un snob dado que creía que esta libertad sólo se podía encontrar en la música culta, o como la conocemos más comunmente nosotros en la música clásica, pues presentaba contrucciones musicales complejas y variadas, hacía juego con los elementos tonales diferentes y no sólo representaban los sentimientos del compositor, sino un contexto histórico y cultural, a diferencia de la música popular que recicla jingles, temáticas, letras y estética.

Últimamente, muchas industrias musicales mainstream no occidentales, como la industria del pop Coreano o K-pop, o la cultura Idol de Asia oriental en general, han sido criticadas por abusar de los artistas y controlar sus vidas privadas, así como explotarlos para que sus presentaciones y aspectos sean perfectos, y designar la personalidad a cada uno para que apelen a todos los tipos de fans, lo cual ha llevado a mucha gente a cuestionarse si verdaderamente se les puede denominar artistas o simplemente ejecutantes de lo que las agencias les indican, rebajando así el arte a un producto. Pero, ¿A caso occidente escapa también a este problema? Artistas que encajan perfectamente en una estética y nos traen inmediantamente a la cabeza conceptos y comportamientos determinados nada más oírlos mencionar (Ej: Lana del Rey: california, lolita, estética de los sesentas o Taylor Swift: separación, amor, relaciones), no se pueden considerar bajo esta lógica en realidad artistas pues también son creados por un mercado y por diferentes segmentos del mismo.

Adorno piensa que esto es culpa en particular del movimiento ilustrado y tecnologizante, pues este intenta encajar todo en diferentes categorías asignadas y pretende que todos hagamos lo mismo, confundiéndonos cuando encontramos algo cuyas categorías no encajan bien o que no se alinean con nuestro sistema, como bien lo explica Foucault en Las palabras y las cosas mediante Borges y la enciclopedia China, y con la música funciona igual, hasta el punto de que cuando ciertas piezas de lo que Adorno consideraría música culta son tocadas por la industria cultural pierden todo su valor pues el individuo no es libre de ejercer su libertad estética sobre ellas.

Ejemplos claros son la novena sinfonía de Beethoven que ha sido adaptada y usada en diferentes medios masivos o el Concierto para piano no. 2 de Shostakovich que fue usado para un corto de Disney. Este último ejemplo es perfecto para explicar cómo, a pesar de que en el prefacio al corto se pretende enseñar historias y composiciones clásicas a los niños, al asignarle una historia e imágenes al concierto no. 2, sólo se logra que la próxima vez que se esuche ese concierto, inmediatamente se piense en el Soldadito de Plomo de Disney, dejando a un lado tanto el cuento de Andersen como la compisicón de Shostakovich.

Esto no significa que debamos sentirnos mal al escuchar música popular  o al ver películar de Hollywood. Sin embargo, Adorno, junto con Horkheimer es un autor importante para comprender cómo funciona el mundo mainstream del entretenimiento, y cómo este mundo toma y adapta elementos del pasado, así como para analizar cómo ha crecido y evolucionado la cultura y la sociedad en diferentes países, y más que como una crítica sin sentido expresada en una época difícil, el análisis de Adorno a la industria cultural puede ayudarnos a cuestionar las cosas que nos han enseñado, la manera en la que vemos al mundo, y a darnos cuenta de que ya no hay arte, sino sólo productos.


Fuentes de referencia:

1.- https://www.statista.com/topics/1639/music/

2.- https://www.youtube.com/watch?v=TDhfJ1ybJ_w&list=RDTDhfJ1ybJ_w&t=145

3.- https://aeon.co/essays/against-guilty-pleasures-adorno-on-the-crimes-of-pop-culture

4.- https://foucault.info/doc/documents/foucault-orderofthings-en-html

5.- http://www.bbc.com/news/world-asia-35368705

6.- https://www.youtube.com/watch?v=gFanayBhyeA


Imagen: https://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/adorno.htm

 

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