Acceso al agua potable: un derecho a favor de la salud y al desarrollo comunitario

Por Adriana Villa

 

Gran parte del planeta es agua, incluso algunos seres vivos estamos constituidos en mayoría por líquidos. Los seres humanos, por ejemplo, somos 60% agua. Nuestro cerebro es 75% líquidos, los huesos 25% y la sangre más de 80%. Si nuestra complexión es en mayoría agua, es evidente la necesidad que tenemos de este recurso natural para sobrevivir.

Como humanos somos capaces de sobrevivir sin alimentarnos por un largo  periodo de tiempo, pero sin beber agua solo alcanzamos menos de una semana de vida. Ante esto, el acceso al agua potable se ha reconocido como un derecho humano a nivel internacional.

Su consumo no es únicamente necesario para mantener los órganos del cuerpo en adecuado funcionamiento, también lo es para alcanzar un nivel de vida digno, ya que el acceso al agua potable está directamente relacionado con el desarrollo económico y social de una región. Una comunidad que cuenta con un abastecimiento adecuado tiene mayores probabilidades de brindar vivienda, educación y alimentación a sus habitantes.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoció el derecho humano al agua el 28 de julio de 2010. Este postulado exhorta a los dirigentes de cada nación a desarrollar estrategias, programas y políticas públicas que incrementen el financiamiento a la distribución del agua, así como a su saneamiento.

En nuestro país, este derecho se reconoció el 8 de febrero de 2012 y se plasmó en el artículo 4° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, específicamente en el párrafo 5°.

Este derecho afirma que cada ser humano debe tener a su disposición el agua necesaria para satisfacer sus necesidades básicas. De acuerdo con la obra Agua y medio ambiente. Un prontuario para la correcta toma de decisiones, disponible en agua.org.mx, un ser humano requiere entre 50 y 100 litros de agua diarios.

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Expectativa vs realidad.

Se deben cumplir ciertas reglas para garantizar un acceso adecuado, por ejemplo, en un hogar, la fuente de este recurso no debe situarse a más de 1,000 metros de una casa y el costo del agua no debe superar el 3% de los ingresos de una unidad familiar.

Sin embargo, actualmente en el planeta existe una gran cantidad de personas que carecen del cumplimiento de este derecho: 884 millones de seres humanos no tienen acceso garantizado, lo equivalente a más del 12% de la población mundial. Además, 2,600 millones de  personas carecen de saneamiento adecuado, es decir 36.5% de todos los habitantes del planeta. Respecto a México, son 11 millones de personas que no tienen acceso, lo correspondiente al 9% de los mexicanos.

Las causas a esta insuficiencia de acceso están relacionadas a circunstancias socioeconómicas. Las comunidades con mayor desarrollo económico cuentan con más recursos para financiar la construcción de infraestructuras y técnicas hidráulicas para una óptima distribución. Lamentablemente, esta diferencia aumenta con el consumo personal de cada habitante, por ejemplo, en las zonas de alto nivel económico del país cada individuo llega a consumir hasta 600 litros diarios de agua, mientras que en comunidades vulnerables apenas se alcanzan los 20 litros de consumo por persona.

Esto incrementa la desigualdad económica, especialmente si tomamos en cuenta que quienes menos acceso tienen están obligados a invertir más recursos económicos por cada litro de agua, debido a que frecuentemente se ven obligados a recurrir a la renta de pipas o líquidos embotellados.

¿Qué se puede hacer?

La participación de la sociedad es fundamental para alcanzar la meta del derecho al agua universal, desde pequeñas acciones hasta la unión organizada para lograr objetivos específicos.

Por ejemplo, optar por incluir en la vida diaria sencillos consejos como captar y usar el agua que cae de la regadera mientras se calienta, utilizar agua de lluvia para el baño, regar las plantas en horas con poco sol y cuidar de las tuberías en el hogar. Estas sencillas actividades ayudan a preservar este recurso. El cuidado del agua es primordial ante el crecimiento de la población.

El aumento poblacional tiene un impacto directo en el acceso del agua: se estima que para el 2030 la demanda de agua se incrementará a 91,000 millones de m3 al año. Esto se traduce en mayor explotación de los mantos acuíferos.

Otra forma de apoyar es evitar la contaminación del agua, o bien, participar en campañas de limpieza de ríos y lagos, debido a que se estima que 70% de las aguas superficiales del planeta presentan algún grado de contaminación. En muchas ocasiones el agua tiene una calidad tan baja que su uso ya es imposible y su consumo es un riesgo severo a la salud.

La suma de cada uno de nosotros a favor de preservar un recurso natural tan importante, como lo es el agua, permitirá encaminarse a un equilibrio ambiental y al desarrollo sustentable para poder garantizar un derecho al que todos debemos tener acceso.

No hay que olvidar que informarse sobre los retos a los que se enfrenta la distribución del agua es primordial para iniciar una labor ante esta problemática. Si quieres conocer más sobre la situación de este recurso puedes consultar agua.org.mx. Y tú, ¿cómo apoyas al cuidado del agua?


COLABORACIÓN DE EARTHGONOMIC MÉXICO, A.C. Nuestra misión es fomentar el desarrollo de la sociedad en armonía con el entorno natural y el respeto a los seres vivos. Para más información visita: www.earthgonomic.org @Earthgonomic y /Earthgonomic

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