A propósito de ser mexicano…

Por Ana Elvira Quiñones

“¡Pobres mexicanos, que cada 15 de septiembre gritan por un espacio de una hora, quizá para callar el resto del año!”

Octavio Paz

Septiembre, mes patrio. Conmemoramos la fecha, que se supone, debe ser la más importante en nuestra historia como nación; Miguel Hidalgo convoca al pueblo a levantarse en armas en contra del mal gobierno, luego de ser descubierta la conspiración que era llevada a cabo en casa de Doña Josefa Ortiz de Domínguez y que cuya insurrección estaba prevista en diciembre, pero puesto que fue descubierta la verdadera razón por la que organizaban las “tertulias literarias” (como ellos llamaban a dichas reuniones conspiratorias); tuvieron que dar prematuro inicio al movimiento de independencia el 16 de septiembre de 1810.

Y gracias a este acontecimiento, cada año, durante la primera mitad de este mes y una pequeña parte del pasado, vemos profusamente banderas mexicanas pequeñas, medianas y grandes pintadas o colgadas en los distintos comercios de la ciudad o incluso en algunas casas de tu vecindario. Además, la publicidad se sujeta de estas fechas y escuchamos constantemente anuncios publicitarios en la radio y televisión en los que se utiliza como recurso la exaltación del orgullo nacional.

Ya sea por estas razones o porque tenemos que participar en el desfile conmemorativo, porque asistimos a la verbena de nuestra ciudad o por el simple hecho de que hay suspensión de clases y labores, y se organiza entre los grupos de amigos la noche mexicana; resulta imposible que todos los mexicanos, directa o indirectamente, no vivamos de cerca cada año el día de independencia.

Y a propósito de ser mexicano ¿qué es ser mexicano? Pues como dije anteriormente, todos podremos recordar esta fecha y muy probablemente todos tenemos cierta noción de lo que se supone debe ser digno de festejo, y nos sentimos orgullosos de nuestra nacionalidad durante este mes, pero ¿y el resto del año qué hacemos? Si bien, festejar un día por cada 365 vistiéndonos con los colores patrios, cenar la típica comida mexicana, escuchar mariachi el resto de la noche, y sobre todo salir a gritar el ¡Viva México! y cantar el coro y dos estrofas del himno nacional, en mi opinión, no tiene ninguna validez dada la situación actual del país; no obstante, algunos podrán decir que no son ellos quienes se olvidan de sus orígenes los otros 364 días porque (para ellos) el apoyar a la Selección Mexicana es una demostración del orgullo nacional, y que en cambio, al no apoyar al equipo de futbol tú te olvidas de ello los otros once meses. Y quizá otros pueden decir que al no conocer bien la historia ni informándote sobre lo que sucede en la actualidad en el país que habitas, es una clara demostración de la apatía que sientes hacia tu nación.

Pero en sí, ¿qué es ser mexicano? Es verdad que nuestra nacionalidad está por demás estereotipada, pues para una gran parte del mundo muy probablemente sólo somos un país tercermundista lleno de “sombrerudos” y flojos, pero fuera de ello, la percepción que tienen de México algunos extranjeros, no es tan errónea. Hay quienes dicen que es un país cuya biodiversidad es desperdiciada por nosotros mismos porque en lugar de intentar aprovechar al máximo los recursos que poseemos muchas veces sólo preferimos la fiesta, la parranda y sólo ver la mala administración y tiranía de nuestros gobiernos. Un país en el que su población es más que conformista, pues al ver que se elevan los precios de la gasolina o de algunos productos de la canasta básica ni siquiera intentamos hacer una especie de boicot para que bajen de nuevo los precios; en lugar de ello, sólo renegamos de la cantidad a pagar pero los seguimos consumiendo. Un país en el que los derechos civiles y políticos fundamentales, tales como la libertad de expresión y el derecho a elegir y ser elegido, se han visto ultrajados constantemente por las autoridades a lo largo de nuestra historia como nación. Un país cuya educación ve a los estudiantes como mercancía y a los profesionistas como mano de obra barata. Un país en el que como coloquialmente se dice: “el que no tranza no avanza”.

Corrupción, ignorancia, violencia, tiranía, injusticas. Es verdad que existe una miríada de obstáculos que impiden nuestro crecimiento como nación, pero de igual forma, han existido grandes figuras históricas y artísticas, con los cuales quizá no estemos muy familiarizados (escritores, músicos, compositores, pintores, intelectuales); pero que una vez descubiertos deberían ser por quienes hay que sentirnos orgullosos.

Y tal vez pensemos que de nada sirve admirar a personajes del pasado, pero podemos al menos tomarlos como fuente de inspiración; ya que como muchos de nosotros, ellos también renegaron alguna vez del curso que seguía México, y con sus acciones cambiaron la línea histórica del país, o al menos, nos dejaron un legado cultural.

Muchas personas piensan que el cambio está en uno mismo, pero a mí parecer, el cambio sólo puede ser dado en masa. Sin embargo, al no intentar sobornar a ningún tipo de autoridad, tú como joven (en mi opinión) ya estás haciendo demasiado por la nación que habitas.

 


 

La imagen fue obtenida de: http://www.elcanerodelacuenca.com/images/Septiembre/Fiestaspatrias.jpg

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