A pasos agigantados

Por Brandon Ramírez

Recientemente se están viendo una serie de videos en YouTube que hacía tiempo no había visitado; se llaman “Elders react to”, y consiste en grabar las reacciones y respuestas a una serie de preguntas a personas mayores sobre cosas que resultan de interés entre los más jóvenes: juegos como “5 nights at Freddy’s”, “Mortal Kombat”, “Grand Theft Auto”, entre otros; de igual forma a grupos musicales o cantantes, como Eminem, Skrillex, Slipknot, etcétera.

Sin embargo, lo que más me dejó pensando fue su reacción a dos productos físicos: el Oculus Rift y una impresora 3D. Me llamó la atención la pregunta de una de las personas, al explicarle qué era el Oculus Rift: “¿ya hemos llegado hasta aquí?”. Y es que, la realidad virtual antes sólo era pensable como ciencia ficción, muy alejada de nosotros. Era recurrente como idea en algunas películas y novelas, pero no como algo que podríamos tener realmente.

Por lo menos para mí, me parece el siguiente paso natural en la industria de los videojuegos. Pasamos de las dos dimensiones a las tres, después a la interacción con controles clásicos a accesorios como volantes y tapetes o instrumentos musicales; posteriormente a una interacción más directa con controles que responden al movimiento de nuestros brazos, luego a sensores que detectan la totalidad de nuestros movimientos corporales e incorporarlos a los juegos… la realidad virtual, vista así, es la siguiente forma de involucrarnos de una manera más directa a nuestros juegos.

Quizá quienes somos menores de 30 años vemos con más naturalidad los pasos agigantados con los que la tecnología avanza, ya que hemos crecido en un mundo mucho más acelerado que en generaciones anteriores, mientras que otros pueden ver como algo realmente increíble que lo que era concebido como simplemente una idea futurista, hoy sea una realidad con lo que pueden interactuar.

Algo similar pasó con sus reacciones a las impresoras 3D. Poder materializar algo que se diseña en una computadora como una cuchara, una funda para celular y potencialmente cualquier cosa; dejó a la mayoría incrédulos, a pesar de que tenían el producto final en sus manos. Algo que antes sólo podía obtenerse tras largas líneas de producción en fábricas puede hacerse con un aparato no más grande que un microondas y, en algunos casos, en la comodidad del hogar.

Prácticamente podemos decir lo mismo de muchos otros sectores. Antes debían marcarse interminables números para llamar a otro país (viene a mi mente un segmento de The Simpsons, cuando Homero marca a Japón y digita cerca de 20 números en el teléfono), hoy basta con tener una aplicación en nuestros celulares y señal de internet para hablar inmediatamente con cualquier persona en cualquier punto del globo con cobertura; incluso existe la posibilidad de las video llamadas.

Antes los viajes de América a Europa eran irremediablemente por barcos, desde hace casi 100 años es posible hacerlo por avión (si lo pensamos bien, 100 años es muy poco tiempo comparado con la historia de la humanidad). Ahora podemos hablar de turismo espacial y la posibilidad de llevarlo a cabo, la mayoría lo entendemos como algo posible, factible y que no debe tardar mucho en ser una realidad; cuando hace esos mismos 100 años sonaría totalmente a un disparate.

Aún recuerdo cuando de niño, en casa de mis abuelos, tenía que lidiar con la antena de conejo que captaba la señal para ver la televisión, que nunca dejaba de estar sucia y no se veía con grandes detalles; también recuerdo la primera vez que vi una pantalla en HD y la diferencia que se notaba. Hoy día hay pantallas de celulares con resolución 4k, que a simple letra puede que no nos diga mucho, pero significa que el número de pixeles que componen esas pantallas es el equivalente a 10 pantallas HD juntas o más de 21 de las televisiones análogas.

En suma, algo que ya está muy dicho, es que la tecnología avanza a pasos agigantados en nuestros días, está por demás demostrado. Quienes en este momento somos jóvenes, quizá veamos con incredulidad lo que sea posible hacerse en 50 años. Algunos cambios como el uso de drones para el envío de paquetería, la tecnología Li-Fi, el aumento en el uso de wearables ya están hoy día comenzando su entrada en la cotidianidad en algunos países, y quien sabe hasta qué grado cambien nuestras vidas con ellos.

Hace unos 10 años, los celulares no eran tan populares como ahora, y estoy seguro que el flujo de SMS que se enviaban no está ni un poco cerca del número de mensajes que se envían solamente por Whatsapp hoy día. Ni qué hablar de las demás redes sociales. De igual forma la idea de las “apps”; antes los móviles se limitaban a dejarnos hablar, enviar y recibir SMS, agendar números telefónicos; hoy podemos instalarles aplicaciones para una infinidad de cosas. Esos cambios cambian nuestra forma de interactuar con los otros de manera drástica, y quien sabe hasta donde podamos llegar.

¿Estos cambios han sido para bien? Depende a quién se le pregunte. Son innegable los avances positivos en temas de salud, por ejemplo, o medios de comunicación; de igual forma lo son los daños ambientales que como especie hemos ocasionado. Siempre habrá detractores de los avances tecnológicos y en muchos casos con razones totalmente válidas. Cual sea el caso, este camino difícilmente se detendrá y seguiremos avanzando en ambos sentidos, logrando cosas positivas y negativas.


Imagen vía Tumblr: http://nymphaadora.tumblr.com/post/116286415305

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