A las que dejamos atrás

Por Elisa Horta

Internacionalmente, se reconoce al 25 de noviembre como el día de la eliminación de la violencia contra las mujeres. La importancia de esta fecha es enorme, pues así como nos podemos tomar un 8 de marzo para celebrarlas, es vital recordar que hay que respetarlas, defenderlas y protegerlas.

Por encima de todo.

Los derechos humanos siempre estarán de nuestro lado en toda situación que se atente contra ellos y se les puede contar dentro de nuestras más importantes características como personas, claro. Pero hay un detalle… a veces olvidamos que no todos los tienen a su alcance.

Cuando hablamos de violencia contra la mujer se engloban muchísimos aspectos. En el hogar, en la calle, dentro de la familia, con amigos o en pareja, en el trabajo y en la vida diaria la mujer, así como cualquier otra persona, tiene un gran margen de riesgo de ser atacada en alguna manera. Y, desgraciadamente, uno pensaría que está desapareciendo. Total, los tiempos cambian y las cosas ya no son como antes… Puede que este sea un razonamiento válido, y cierto hasta determinado punto, pero no es la completa verdad.

No ha desaparecido, no ha disminuido, y sin importar qué tanto digamos que se ha mejorado y progresado, no se ha erradicado. Es por esto mismo que con el tiempo, esta fecha ha ganado más fuerza y reconocimiento y mucho más con los últimos acontecimientos globales en los que debemos recordar lo importante que es defender a la mujer.

A todas las mujeres.

No es solo la ama de casa o la estudiante en el transporte público. Es la niña que está a punto de ser casada, antes de terminar la secundaria si quiera, la trabajadora sexual que denigramos únicamente por su empleo o la mujer en transición que no ha sido reconocida en su género por nadie más que por sus mejores amigos, a la indígena que no puede tener un trabajo por sus orígenes. Y ya no es sólo por el hombre que golpea o acosa, es también por la otra mujer que denigra y ataca, por el hijo que no respeta o la compañera que falta al respeto…

Es momento de recordar a todas aquellas que hemos dejado atrás y que se han quedado olvidadas porque los crímenes cometidos en su contra fueron ignorados por una cultura que se ha encargado de hacernos dejar de lado las diferentes maneras y formas en las que podemos encontrar la violencia.

Aquí es donde debemos reflexionar en todas aquellas veces en las que pudimos haber contemplado agresión de género pero no nos dimos cuenta porque no sabíamos que estaba sucediendo frente a nosotros. En ese momento en el que ignoramos o dudamos de las quejas y lamentos de las víctimas, cuando no les creímos y preferimos silenciar su consternación y preocupación porque para nosotros “no era nada grave”. Nos toca comprometernos a ayudar a cada mujer que ha sufrido, a condenar a toda persona que ha atacado y a educar a los que estamos y a los que vienen para no tener que volver a sentir esta culpa que puede que a muchos nos carcoma.

Siempre hay algo que podemos hacer.

Si queremos defender a la niña, a la madre y a la adolescente tenemos que incluirlas a todas.

Ninguna se puede quedar afuera. Ya no puede haber nadie atrás.

Una de cada tres mujeres y chicas sufren o sufrirán de algún tipo de violencia en su vida. No dejemos que la cifra aumente, ni que la estadística cambie por nuestra inconsciencia. Porque lo único que secunda a la violencia de género al momento de dolernos y preocuparnos debería ser la ignorancia de todos nosotros que no hacemos lo que nos toca para erradicar uno de los más grandes males en nuestra sociedad actual.

Quisiera invitar a todo aquel que se tope con esta entrada especial por el día que celebramos que piense en lo que estamos haciendo por ayudar a crear un mundo mejor y más seguro para todas y cada una de las mujeres en el mundo. Incluso para aquellas que ya no están con nosotras porque no las ayudamos cuando se necesitaba.

Si antes cometimos cientos de errores, es momento de dejar de cometerlos incluso si ya hay miles que son irreparables.

Así, creando consciencia, educando e identificando lo que nos toca hacer lograremos que toda la que se encuentre en peligro pueda llegar a ver un mundo en el que ya no esté en riesgo. Uno en el que ya no tenga miedo.

Ahora nos toca pintar al mundo y a nosotros mismos de naranja todos los días y no sólo un 25 de noviembre de cada año. Es momento de hacer lo que nos toca y cambiar la vida de miles de mujeres una persona a la vez. Pues como dice el nombre completo de la fecha, se debe eliminar cada amenaza y oportunidad de violencia que pueda surgir en el simple día a día.

Y los que deben comenzar somos nosotros mismos.


Imagen: Firelei Baez

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