A dos pasos

Por Elisa Horta

Paso a paso se sube una montaña, paso a paso México podría terminar como estado militarizado.

Y ya dimos dos, enormes, que nos llevan para allá

Es un hecho, la Ley de Seguridad Interior fue aprobada y las tensiones en el país aumentan con cada minuto que pasa posterior a la autorización de esta reforma militar nacional.

Antes de meternos en complejidades y posibles conspiraciones en lo que respectan a este tema, debemos comprender rápidamente lo que esto representa para nuestro país.

En la madrugada del viernes 15 de diciembre, el senado aprobó una nueva ley que le permite a  las fuerzas armadas de este país intervenir en tareas de seguridad pública. Más o menos va así, cuando  la policía municipal no puede, llega la estatal y si ésta también resulta deficiente, interviene la federal. Y se supone que hasta ahí. Pero con esta legislación, le sigue la milicia y ésta, con sus armas, poder y fuerza, tendrán autorización de interceder. Esto incluye el uso legítimo de fuerza (técnicas, tácticas, protocolos y armamento, y más) para controlar o neutralizar actos de resistencia (léase: protestas públicas, por ejemplo). Y también se permitirá el uso y desarrollo de inteligencia armada en situaciones de, como lo dice el nombre, seguridad interna.

Claro que estas son características externas y esenciales, porque hay mucho más en el fondo y cuerpo de esta nueva ley y lo que significa. También es importante mencionar que se pretende que ésta tenga efectividad de un año y dependiendo de “cómo le vaya” se finalizaría una vez terminada su anualidad o se emitiría una prórroga…

Que no nos convendría en lo más mínimo.

Organismos nacionales e internacionales, como la ONU, la CNDH y la CIDH, han condenado al gobierno mexicano por esta medida que se considera extremista e innecesaria para el control y la seguridad del país.

Y con mucha razón.

Además, por si fuera poco, este no es el único caso preocupante de leyes que atenten contra la integridad nacional.

Puede que esté pasando desapercibida, pero es una noticia que causa revuelo entre periodistas, redes sociales y activistas por la seriedad que conlleva. El PRI está jugando con fuego, y con el derecho a la libertad de expresión, con su nueva reforma sobre el artículo 1916 del Código Civil Federal. Con esto buscan establecer que quien difunda información “cierta o falsa” deberá quedar sujeto a la reparación del daño moral a causa del hecho ilícito. Éste se considerará de la siguiente manera, de acuerdo a un comunicado de la Cámara de Diputados: “[…]Quien comunique, a través de cualquier medio tradicional o electrónico, a una o más personas la imputación que se hace a otra persona física o moral, de un hecho cierto o falso, determinado o indeterminado, que pueda causarle deshonra, descrédito, perjuicio, o exponerlo al desprecio de alguien”.

Lo peor es que pasó y fue aprobada.

Básicamente lo que nos están diciendo es que si, por ejemplo, a mitad de la carrera presidencial alguien de nosotros se pone a criticar a algún candidato en Twitter estamos cometiendo un delito. Si te quejas de un participante del debate presidencial en WhatsApp, estás cometiendo un delito. Si hay alguna protesta en contra de Duarte o Lozoya, por decir algo, a todos los que atrapen los procesan de alguna manera. Si yo escribo un artículo de éstos comentando en un tono negativo algún evento de campaña de cualquier contendiente, estoy cometiendo un delito. Y éstos son ejemplos hipotéticos, pero es prácticamente lo que puede pasar en cualquier momento.

Además, diputados se justificaron diciendo que “la libertad de expresión no es un derecho de carácter absoluto, pues también debe respetar el derecho al honor y la imagen”.

Para poner esto un poco en perspectiva, si esto hubiera pasado en Estados Unidos el congreso entero, y el senado también, se hubiera lanzado a la yugular de quien se hubiera atrevido a proponer esta ley porque atenta completa y rotundamente con la Primer Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos de América. El más grande derecho de los ciudadanos americanos, y uno de los principales de cualquier humano, estaría siendo cruelmente atacado y perjudicado. ¿Dónde queda la libertad de uno en todo esto?

Pero, aquí en México, es una realidad.

Éstas dos leyes golpistas son dos pasos agigantados hacia lo que muchos están considerando un estado militarizado. La eliminación de la libertad total de prensa y expresión junto con la autorización del uso de fuerzas armadas para la seguridad interna de un país son ingredientes muy volátiles y peligrosos que se pueden traducir a una lucha por acabar con la mediana paz y libertad que se tiene en México.

Hay focos rojos brillando por todas partes y sirenas que suenan a todo volumen a nuestro alrededor, porque el gobierno nos está llevando por un camino peligroso e inseguro.

Puedo mencionar a varios estados militarizados que llevan a cabo las leyes que nosotros apenas estamos procesando. Desde países más ignorados, desgraciadamente, como Myanmar (Birmania) o increíblemente famosos por su extremismo como Corea del Norte. Viejos cadáveres que sabemos identificar como la Italia facista o la Alemania Nacionalsocialista de la segunda guerra mundial y otros más recientes como Irak bajo el régimen de Saddam Hussein.

Ejemplos nada alentadores.

Y si, se vale decir que no tenemos nada que ver con esos países. Y si, también es cierto. Pero no podemos negar que son los dos primeros pasos de otros tantos que se tienen que dar para llegar a esos extremos. Porque el camino, para mal, lo tenemos ya.

Puede que esto sea apresurado, preocupante y hasta algo exagerado. Pero hay que empezar a levantar consciencia, abrir los ojos y demostrar lo que está pasando para nunca llegar al fin del camino.

Hay otras maneras de implementar la seguridad y otras son completamente incontrolables como las ideas y la expresión de las personas por lo que es muy importante, casi imperativo, que sigamos luchando por el bien común y nos concentremos en defender nuestra integridad y libertad de la mejor manera que podamos.

Aún podemos detenernos.

También te invito a unirte a las siguientes peticiones de #SeguridadSinGuerra para revocar la Ley de Seguridad Interior. Todavía estamos a tiempo.

https://www.seguridadsinguerra.org/

change.org


Imagen Reporte Nivel Uno

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